
Ya me tienen la cabeza hecha un ocho esos perros de los vecinos, otra vez levantandome un Domingo a las 5:00 AM ladrandole a quien sabe qué cosa (porque yo nunca he visto nada cuando me asomo ya con el sueño fuera de su jaula). Maldigo la hora en que esos imbéciles se han venido a mudar aquí, a ese apartamento que, sabe Dios porqué, esta al lado del mío.
Yo aquí no me meto con nadie, pero van a ver, algún día no voy a aguantar más y algo voy a tener que hacer para que de una vez por todas aprendan a respetar.
Sonríe, ganando tranquilad y quizas imaginando su pronta venganza. Y su sonrisa perdura aún cuando al volverse en la cama se da cuenta de que ha dormido sola toda la noche y que su querido esposo no había llegado a dormir por enésima vez. A Silvia esto la tiene sin cuidado, con tal de que la familia y los amigos no lo noten, problema solucionado. Entonces dispone a prepararse el café de todos los días, para luego despertar a sus hijas porque, según ella, los niños que duermen mucho se vuelven holgazanes y después andan por ahí drogandose y perforándose el cuerpo así como esos locos que ella misma ha visto por TV...
Yo aquí no me meto con nadie, pero van a ver, algún día no voy a aguantar más y algo voy a tener que hacer para que de una vez por todas aprendan a respetar.
Sonríe, ganando tranquilad y quizas imaginando su pronta venganza. Y su sonrisa perdura aún cuando al volverse en la cama se da cuenta de que ha dormido sola toda la noche y que su querido esposo no había llegado a dormir por enésima vez. A Silvia esto la tiene sin cuidado, con tal de que la familia y los amigos no lo noten, problema solucionado. Entonces dispone a prepararse el café de todos los días, para luego despertar a sus hijas porque, según ella, los niños que duermen mucho se vuelven holgazanes y después andan por ahí drogandose y perforándose el cuerpo así como esos locos que ella misma ha visto por TV...
-Vamos mamacitas, despiertense rapido- les dice todos los santos días, dandoles palmadas en las plantas de los pies.
A Silvia le enseñaron que la preocupacion de una mujer siempre debe tildar en ser correcta y ella siempre había procurado ser la mejor: Se levanta temprano, no pelea con nadie, reprende a sus hijas "como debe ser", y se asegura de que todos hagan lo mismo que ella con el peligro de un gran insulto o una manotada si no.
- Lo siento, pero es así como debe ser- Decia siempre.
Sin embargo, como todo lo que tenga el nombre de humano, Silvia tenia un defecto.. una pasión secreta de la que hasta ahora nadie sabía. Era algo horrible.. Algo que en este momento me abstendré de contar.

